domingo, 14 de febrero de 2016

Mi amado y odioso esposo C22



CAPÍTULO XXII


La primera vez que despertó estaba siendo cargado.

Estaba aturdido, no podía moverse, sus ojos no respondían y su nuca dolía un infierno, pero escuchaba, alguien jadeaba y lo llevaba a cuestas en su espalda, también escuchaba el murmullo de los árboles y la tierra al ser pisoteada, y juraría que escucho varios gritos de los que parecían varias personas siguiéndolos que fueron disminuyendo hasta desaparecer.

Una parte de sí mismo estaba muy feliz de saber que aún mantenía su audición, la otra parte intentaba concentrarse para entender que pasaba.

Pero la voz no ayudaba, porque la voz que lo cargaba nunca se quedó en silencio, pedía perdón a cada minuto, y a Janick le hubiera encantado poder abrir los ojos porque juraría que la voz estaba por romper a llorar.

Le gustaba esa voz, y por su buen oído sentía que podía reconocer a alguien solo por su voz, y esta voz sonaba amable, cansada y algo rota, como si necesitara consuelo, como si hubiera estado resistiendo una vida muy dura pero esa vida no había eliminado la amabilidad de su corazón.

Su mente intentaba entender porque esa voz cansada pero amable lo cargaban ¿Qué rayos había pasado? Casi podía jurar que habría fruncido el ceño intentando responder su propia pregunta.

Y entonces recordó todo, recordó a Chase, la fiesta, los guardias, el sonido ensordecedor, el disparo y los gritos de Chase.

Oh, Dioses, me han secuestrado.

Quería moverse y pelear, o al menos hacer que sus ojos respondieran para ver a su captor, y no entendía porque se sentía tan traicionado por que la voz amable y cansada fuera de alguien malvado, porque solo alguien malvado podría ayudar a Loick en esto.

Sintió un escalofrió por dentro al solo pensar en Loick, pero se calmó cuando de nuevo la voz volvió a pedir perdón y a decir que los Dioses sabían que no pudo negarse, y Janick lo supo, la voz no era malvada, esa persona no era fiel a Loick, no sabía el motivo pero estaba ayudándolo, pero sin duda, era en contra de su voluntad y eso fue suficiente para tranquilizarlo.

De repente, su captor dio un giro repentino y la frente de Janick impacto contra el hombro del mayor, la voz se disculpó enseguida, aunque parecía no saber que Janick realmente estaba escuchándolo, el dolor de su cabeza recorrió su cuerpo de nuevo, llegando a su nuca donde la punzada se multiplico y todo volvió a irse a negro.

La segunda vez que despertó creyó que lo habían enterrado vivo, pero luego vio la entrada de lo que parecía una cueva y supo que el techo de tierra que miraba no era su tumba. 

Había un hombre con él, un hombre que no reconocía, tenía su rostro hacía abajo, pero era alto y parecía tener muchos músculos bajo su ropa, su cabello era oscuro y estaba muy corto, parecía mayor que él, aunque no sabía si era solo su contextura o su edad pero debía estar cerca de los treinta años. 

Janick intento levantarse y gimió cuando su cabeza dolió.

— No debería levantarse aún, príncipe — El hombre se apresuró a su lado y Janick reconoció esa voz, y estaba entre asombrado y asustado de conocer a su captor, era lo que esperaba y a la vez no.

Sabía que si esos ojos lo miraran enojados parecía una persona malvada, pero esos ojos no tenían rastro alguno de maldad, brillan con algo reprimido ¿Ira, venganza, miedo? Pero no iba a nadie en general, solo estaba en él, escondido, a punto de explotar, y eso le sorprendía y a la vez lo entristecía ¿Cuánto debe aguantar alguien para que lo que este reprimiendo se note tanto en sus ojos? Y le asustaba ver que este hombre era el que lo había golpeado y lo había llevado hasta Loick.

Janick se giró rápidamente buscando en la cueva algún rastro de Loick, ignoro el palpitar de su cabeza lo más que pudo hasta que fue tan fuerte que tuvo que inclinase sosteniendo su rostro entre sus manos, al menos ahora estaba seguro que Loick no estaba y eso lo dejaba respirar un poco más tranquilo.

— Príncipe, no se mueve así— El hombre coloco en frente de él un pequeño pocillo con agua.

Janick miró el pocillo con el líquido cristalino, su garganta rogaba un poco de agua pero no pudo evitar desconfiar, miró los ojos del hombre, viendo ese brillo reprimido de nuevo.

— ¿Quién eres?

El hombre bajo la vista, lucía avergonzado.

— Me llaman Darrell, príncipe…yo… lamento mucho haberlo traído aquí— Darrell mordió su labio inferior— Yo… me comprometo a ayudarlo en lo que pueda.

— Entonces, sácame de aquí— Odio como su voz se rompió con miedo.

Porque estaba aterrado, aterrado de lo que pasaría una vez que Loick llegará. 

— Si solo pudiera pero yo…

Janick tragó entiendo que el hombre podía querer ayudarlo, pero no lo ayudaría en lo que más quería, suspiró, tomó el pocillo, y bebió todo.

Darrell parecía feliz de que al menos hubiera bebido.

— ¿Dónde está? — No quería ni decir su nombre en voz alta.

— Salieron a ver si estaba despejado pues algunos guardias me vieron y están esperando a alguien que va a llevarlos al reino.

— ¿Salieron, están? ¿Loick y quien más? 

— El señor Kanye.

El estómago de Janick cayó a sus pies, aceptaba que Kanye lo odiaba, pero no pudo evitar sorprenderse de lo que era capaz.

— Príncipe, ya debe saberlo pero el señor Loick ha enloquecido.

— ¿Ha enloquecido? Siempre me ha parecido algo perturbado.

Darrell negó.

— Está peor, no sé qué ha pasado con él, o solo ha terminado de ser consumido por su locura, pero piensa irracionalmente, este plan de secuestro, ha sido obvio y todos deben saber que él es el culpable, pero actúa como si el solo hecho de obtenerlo a usted fuera a solucionar todo, no sé qué pasa con él, pero es mejor no molestarlo y pensar inteligentemente antes de actuar.

— ¿Un plan para escapar?

Darrell se encogió de hombros.

— O para entregarlo, estoy dispuesto a ayudarlo…y puedo conseguir un poco más de ayuda.

Janick lo miró y supo que hablaba en serio.

— ¿Y mientras qué? Ya me has dicho que está loco, va a obligarme y quien sabe que…. — Apretó sus manos en puños y mordió sus labios, peleando contra las lágrimas, con el deseo de correr hacia alguien y ser abrazado, con que alguien solo le dijera que todo estaba bien, que lo defenderían.

— Nunca ha obligado a alguien.

— ¿Qué? ¡Ha matado gente!

— Después, cuando se revelan, cuando se aburre, cuando ya da problemas— La voz de Darrell bajo— Mi señor es lo más bajo que hay, pero él no obliga a sus amantes, he sido su sirviente por años, y nunca ha obligado físicamente a alguien, es demasiado orgulloso como para querer obligar, le gusta que se entreguen a él, aunque reconozco que a veces amenaza, pero da la opción de negarse, y con usted… con usted estoy seguro de que no querrá obligarlo, menos la primera vez, solo… solo debe negarse, siempre, no haga caso a nada lo que diga, no sucumba a ninguna amenaza, no importa cual ¿Bien?

Darrell tenía una mirada determinada, y Janick intento leer que había detrás de esas palabras, pero escucho los pasos de alguien y supo quién era.

— Viene.

Darrell se alejó con el pocillo rápidamente, como si nunca hubiera estado cerca de él, lo que lo dejo aturdido así que estaba sentado mirando entre Darrell y la entrada cuando Loick apareció.

No sabía como pero Loick no parecía salido de una cárcel, estaba limpio y con ropa decente, y sonreía, una sonrisa que si no fuera por la locura que brillaba en su rostro hubiera parecido una sonrisa cualquiera.

— ¡Oh, mi ángel, has despertado! — Se giró a Darrell aunque caminaba hacia él— ¿Por qué no me avisaste, Darrell?

— Despertó recién, señor, solo alcance a avisarle que ustedes estaba afuera.

Loick lo miró entrecerrando los ojos, y Darrell sostuvo la mirada, Janick se sorprendió de como el brillo desapareció, como la amabilidad se fue de la voz, era voz monótona, el Darrell frente a Loick era una cascara, dura y dispuesta a todo por su señor, sin ningún signo de rebelión. 

Loick vio eso y asintió.

— Así que ya has conocido a Darrell, es mi más fiel sirviente — Le dio una mirada de advertencia— puedes confiar en él, cariño, él se preocupara de que estés cómodo, bueno, después de mí, claro.

Loick se había arrodillado a su lado, y estaba cerca de él, como esperando su respuesta con una sonrisa plasmada en su cara, como si no hubiera invadido un reino, secuestrándolo e hiriendo a su esposo.

— Me secuestraste.

— Mi amor, Chase te tenía bajo su embrujo, seguramente uso sus encantos para que creas que todo era amor y accedieras a casarte con él.

Me case con él para negarme a ti” pero no lo dijo, solo lo miro, y vio lo que Darrell decía, como la locura iluminaba sus ojos, su rostro, todo él, estaba consumido en su delirio, sus palabras eran verdad en su mente.

Iba a reclamarle, a gritarle, a intentar golpearlo, pero sabía que sería inútil, así que mordió sus mejillas y se quedó en silencio.

— No te preocupes— Loick acaricio su rostro— Lo entenderás con el tiempo, estás en buenas manos, mi ángel, solo debes confiar en mí y te daré todo lo que desees.

— ¿Y si quiero irme a casa?

Loick había suavizado su mirada pero ante esas palabras frunció el ceño y entendió lo que decía Darrell, Loick estaba loco y lo quería, podía usar eso a su favor, pero solo hasta cierto punto.

— Lo digo por mi familia— Continuo Janick rápidamente, esperando que su voz saliera normal— Amo a mi familia, a mis hermanos… a papá y mamá… ¿Los podré ver alguna vez, verdad?

Loick lo miró un momento y Janick mantuvo su mirada, intentando poner en su rostro lo vulnerable que se sentía sin su familia y el mayor sonrió como si lo entendiera.

— Oh, por supuesto, sé que eres un hijo estupendo y que tu familia te adora, vamos a mantenerte lejos un tiempo hasta que entiendas lo que Chase hacía, y luego podrás explicárselo a tu familia para que estemos juntos.

Janick no entendía cómo funcionaba la mente de Loick, como creí que el solo hecho de olvidar a Chase iba a poner junto a él, pero de nuevo las palabras de Darrell lo habían preparado para esto, y eso lo asustaba un poco, pero decidió confiar en ese hombre, porque si no confiaba en su ayuda iba a sentirse perdido.

— Está bien… entonces…—Trago, apretando sus puños, odiando tener que seguir el juego del mayor, pero por el momento era lo único que podía hacer— iré contigo príncipe Loick… vamos a ver si logro salir de ese embrujo.

Loick sonrió como si Janick le hubiera prometido el mundo.

— Yo creo que ustedes dos se ven muy bien — Dijo la voz de Kanye desde la entrada y Janick tuvo que bajar la vista avergonzado de la burla que había en sus ojos y su voz.

— ¿Verdad? — Loick pasó por alto el tono burlón.

— Si, una perfecta combinación— y sin que nadie lo escuchara movió su boca formando las palabras un loco y un idiota.

La rabia y vergüenza quemaba en Janick pero no quería pelear y hacer todo más difícil, sintió las lágrimas acumulándose en las esquinas de sus ojos y se concentró luchando contra las lágrimas. 

Esto era humillante.

— No debería burlarse— Dijo Darrell, sorprendiendo a todos.

— ¿Perdón?— Kanye se hizo el inocente.

— ¡¿Cómo es burlarse decir que me veo bien con Janick, Darrell?! — Loick lo vio enfadado.

— Disculpe señor, pero estoy seguro que lo vi mirar al príncipe Janick como burlándose y a murmurado algo seguramente ofensivo…

Loick miró a Kanye como si él fuera a decir la verdad.

— Tu sirviente me odia ¿Sabes? Tal vez se golpeó camino aquí, es un poco tonto.

— Bueno… nunca ha sido más que un sirviente pero es útil, ignóralo.

— ¡Darrell dice la verdad!— Janick odiaba escuchar como trataban a Darrell, y aún más como la mirada de Darrell se mantenía baja, como dándoles la razón.

Loick y Kanye lo miraron, el primero confundido, el segundo con rabia.

— Kanye movió sus labios como diciendo idiota, el me odia porque mi familia lo echo de nuestro reino.

— Pero él me ha ayudado a estar junto a ti, amor, no creo que sea mala persona.

— En realidad, está molesto con Arysta porque también se enojaron con él luego de ofenderme, así que tal vez, solo quiere vengarse de ellos y ayudándote pasa a llevar a Chase. 

Loick se puso de pie lentamente, sin dejar de mirar a Janick y luego se giró hacía Kanye.

— ¿No vas a creerle, verdad? Es un mocoso idiota- 

Su voz murió cuando fue golpeado y cayó al suelo.

— ¡¿Qué rayos estás haciendo?!

— ¡No lo llames así! No insultes a Janick, Kanye, no me importa si lo odias o cuanto me has ayudados, ahora es mío y él que lo moleste no termina bien ¿Se entiende?

Kanye parecía querer reclamar, Janick vio la rabia y odio brillar en sus ojos, pero asintió sin decir palabra, Loick se giró hacía él sonriendo, como si no acabara de golpear y amenazar a alguien.

— Bueno, mi ángel guerrero, es hora de partir.

— ¿Dónde vamos? 

— A mi reino, por supuesto.

Janick tenía muchas ideas de porque no le convenía a Loick ir, pero se las guardo cuando Darrell asintió hacía él.

— Está bien.

Y Loick salió sonriendo de la cueva, Kanye lo siguió y parecía murmurar algo que no quería ni escuchar, y Darrell asintió hacía él como si acabara de demostrar que estaba de su lado.

Y esa era su única esperanza y lo único que le impedía no romperse.

No estaba solo.

Solo esperaba no estar confiando en la persona equivocada.


Chase despertó unas pocas horas después, se levantó de un salto pero cayó al suelo cuando sus piernas no lo sostuvieron, el movimiento dio un tirón a su hombro, el cual se apresuró a sujetar mientras ahogaba un grito de dolor.

— ¡Príncipe, no se mueva! Esta herido— Gritaron unos sirvientes mientras lo acomodaban en la cama, pero era imposible con Chase sacudiéndose para ponerse de pie.

— ¡Cálmate! — El grito de Ayleen lo detuvo en seco.

Chase la miró, sentado en la cama y aun sujetando su brazo. 

Ayleen de pie en su puerta.

— Se lo llevaron ¿Verdad? 

Ayleen cerró los ojos y asintió lentamente.

Chase cerró los ojos mientras el miedo y un extraño sentimiento de vacío se apoderaban de él.

Loick, lo tiene, tiene a mi mimoso. 

— Intentamos seguirlo pero lo perdieron de vista… 

Chase gritó una maldición y dio una patada al suelo.

— Chase, cálmate, hay que pensar en con-

— ¡¿Pensar en qué?! Está en manos de ese maldito, Ayleen, quien sabe que le está haciendo ahora, oh, Dioses, mimoso…

La mente de Chase se llenaba de horribles imágenes de todo lo que Loick podía hacerle, y lo que más temía, que Janick no soportará esas torturas, que se quebrará, que dejará de luchar, tal y como los amantes de Loick hacían, como el hermano de Mathis, hizo.

Lucha, mimoso, lucha hasta el final, iré por ti

Alguien subió corriendo y Corey estaba allí.

— Despertaste, por fin… 

— ¿Aún están aquí? 

Corey frunció el ceño.

— Bueno, no sabía que no podíamos quedarnos.

Chase gruño.

— No digo eso, hombre, como eres creí que ya estarían en camino hacía el reino de Theo, no, olvida eso, mejor dicho ¿Por qué mierda no están en camino al reino de Theo? ¡Hay que ir rápido! — Y se puso de pie pero no logro caminar porque todo a su alrededor giraba— Oh, cielos.

— Chase, siéntate — Está vez fue Ayleen quien lo sentó— Recibiste un disparo, perdiste mucha sangre, debes comer y recuperarte primero.

— Debo ir por Janick.

— Sobre eso— Ayleen miró a Corey, quien gruño.

— Estábamos pidiendo ayuda al consejo.

Chase se alegró de que al menos fueran a tener su ayuda.

— ¿Mandarán a su gente también?

Corey negó.

— ¿Qué? — Chase intente levantarse de nuevo pero Ayleen lo mantuvo abajo, así que Chase se mantuvo viendo la mirada enfadada de Corey.

— Los muy idiotas dijeron que aún no hay pruebas de que ellos estén en Theo, no podemos invadir sin su permiso, quieren que demos aviso a Theo, lo cual es ridículo pero el mensajero va en camino pero tardara un día o dos en llegar allá…y luego en volver.

— ¡¿Están locos?! ¿Cuatro días? ¿Quieren que esperemos cuatro malditos días? ¿Saben lo que ese maldito puede hacerle a Janick?

— Eso dijeron, sin pruebas no pueden autorizar nada.

— ¿Es que no lo conocen? Es un maldito imbécil orgulloso, obviamente ira a su reino, si no es para quedarse para conseguir hombres que lo resguarden.

—Son las reglas, Chase.

— ¿¡Y aceptarás eso!?

Corey lo miró frunciendo el ceño.

— ¿Estás loco? Claro que no— Corey se acercó a la ventana— Glenn y mis padres están camino a Krusma, prepararemos a la gente y partiremos, necesitamos su gente también— Ayleen ya estaba asintiendo— Daikon también nos apoyará, y mi padre intentará contactar con otros reinos amigos, la Reina Ayleen también mando algunos mensajes— Corey miró a Chase con rostro determinado— Vamos a invadir Theo, con o sin aprobación del estúpido consejo, ya veremos las consecuencias después, cuando Janick este seguro. 

Chase estaba sonriendo, y por dentro rezando para que Janick estuviera a salvo, para que supiera que iban por él, solo esperaba no llegar tarde.


Anabel lloraba.

Lloraba porque su madre de nuevo estaba en cama con fiebre y fuertes dolores, había perdido la conciencia y aun así gemía de dolor, había intentado ir a buscar a la curandera pero no tenía demasiado dinero, ni hablar de un médico, solo las familias reales podían costear sus servicios.

Y lloraba porque el señor Loick estaba de vuelta, y por su culpa se habían llevado a Darrell, por supuesto, ella era inteligente, sabía que no era del todo culpa suya, pero ver como pasaban las cosas a su alrededor, completamente sola, con su madre en cama y sin Darrell, sin saber qué hacer, la hacía darse cuenta de lo pequeña e insignificante que era.

Habían pasado horas y seguía yendo y viniendo con fuentes de agua helada, intentando bajar la fiebre de su madre, preparo agua de hierbas lo mejor que pudo para intentar aliviar su dolor, pero este no cedía.

Y Anabel aún estaba llorando cuando sintió los murmullos y gritos en el pasillo, los guardias daban órdenes, los sirvientes murmuraban entre sí.

El príncipe Loick estaba de vuelta y nadie entendía que pasaba.

Anabel salió limpiando sus lágrimas, dispuesta a rogar ayuda para su madre, o al menos conseguir que Darrell le dijera que hacer. 

Se sorprendió al ver al señor Loick acompañado.

Darrell iba al final, Loick al inicio y al centro dos personas que desconocía, uno parecía tener un golpe reciente en su rostro, y el otro parecía muy joven y miraba todo con expresión neutra.

Al del golpe lo ignoro a penas noto que se quejaba a cada rato de su pequeño moretón, le daba coraje verlo quejarse por tan poca cosa cuando su madre estaba allá en su pequeño cuarto soportando dolores terribles, ella había tenido moretones mayores que ese luego de una caída, Darrell tenía cicatrices de heridas que deberían hacer que el joven quejica se desmayara. 

El otro, el otro le intrigaba.

Parecía muy joven, tal vez ni siquiera era mayor de edad, su cabello brillaba y lucía muy limpio, sus ojos parecían ser claros, tenía un atuendo precioso que incluso con manchas de tierra lo hacían resaltar como alguien de la realeza, tenía un paso seguro, y no ese seguro intimidante de Loick, simplemente se destacaba, pero sin intimidar ni rebajar a nadie, miraba con curiosidad el lugar que le rodeaba y si no fuera por el casi imperceptible temblor en sus manos, Anabel no hubiera sabido que el joven estaba asustado.

¿Pero de que podría estar asustado alguien como él? Seguramente era un príncipe, debía tener dinero, poder y un reino, no debía estar preocupándose si quedaba dinero para el pan o como le dolerían los músculos mañana por acarrear agua, o si hoy podía usar ropa limpia o si esta noche alcanzaría un colchón para dormir, seguramente nunca se había pensado en cuantas monedas faltaban para que la curandera viniera o como rayos iban a sobrevivir cuando tuvieran una boca más que alimentar y su madre no pudiera trabajar por meses. 

Estaba divagando en esos pensamientos, así que se sobresaltó cuando esos grandes ojos azules se posaron en ella, y quiso llorar más, porque eran cálidos, como los de Darrell cuando Loick no estaba presente, y del color de los de su madre, más claros pero eran azules, ese color que le daba fuerza y esperanza. 

— ¿Qué pasa? — Preguntó el desconocido con verdadera preocupación en su voz.

Anabel recién se dio cuenta que de verdad estaba llorando, iba a responder pero el señor Loick la interrumpió.

— Niña, deja de llorar y ve en busca de tu madre y las sirvientas, que preparen comida y dos habitaciones.

Anabel no se perdió el suspiro de alivio del joven, que seguía mirándola preocupado.

— Príncipe Loick ¿No puede Kanye avisar de eso? La niña no parece estar bien.

Anabel vio a Darrell viéndola preocupado y acercados sigilosamente, le sorprendió que el joven de ojos azules no hubiera mandado a Darrell como un sirviente. Eso le agradaba, y a la vez lo asustaba, nadie contradecía al señor Loick.

Pero Loick miró a Janick y suspiro resignado.

— Está bien, Kanye, la cocina esta por allá, ve a decir que necesitamos comida y dile que también preparen dos habitaciones, una de las mejores para Janick y otra para ti.

El joven olvido su moretón y miró indignado al príncipe Loick, y luego enfadado al que suponía que era Janick, pero se mantuvo callado y se alejó por donde el señor Loick indicó.

Janick, se puso de cuclillas quedando a su altura.

— Hola, pequeña, soy Janick, tercer príncipe de Krusma ¿Cuál es tu nombre?

Un príncipe, lo sabía, aunque nunca había escuchado ese reino, lo cual realmente no era raro ya que con suerte se sabía el nombre de unos tres. 

— A-Anabel, uh… hija de mi mamá, digo, de Sasha.

El príncipe Janick sonrió con dulzura.

— Entonces, Anabel ¿Por qué lloras?

Anabel recordó el porque y abrió los ojos sintiéndose culpable de olvidar algo tan importante.

— ¡Mi mamá! Mi mama está esperando un hermanito para mí, y ahora tiene dolores, fuertes dolores, y no tengo dinero para la curandera, y no logro ni que le baje la fiebre.

Darrell abrió los ojos preocupado, y miró a Loick que miraba la escena como si estuviera observando algo ridículo, al escucharla, suspiro exasperado.

— ¿Y a mí eso que? Ponle un paño con agua helada y dale alguna maldita hierba, tengo cosas más importante que hacer— Respondió Loick moviendo la mano, y luego se giró a Janick como si ella no importaba, y Anabel supo que era así, para el señor Loick ni ella ni su madre ni su futuro hermano, importaban— Vamos, amor, deja mostrarte el palacio.

Anabel bajo la mirada, dolida. ¿Había dicho amor? ¿El joven era la pareja del señor Loick? 

Conocía parejas del mismo sexo, eran pocas pero las conocía, un par de cocineras estaban saliendo. Y su madre se lo había explicado, y eso no importaba ahora, lo que importaba era que el joven de ojos cálidos, resultaba ser un príncipe y pareja del señor Loick, el mismo hombre que había puesto un cuchillo en su cuello y al que no le importaba lo que pasará con su mamá. 

Oh, y yo que creía que era amable.

De seguro se había equivocado, nadie que pueda querer al señor Loick es bueno, debió imaginarse esa amabilidad, esa calidez.

Anabel se quedó mirando el suelo intentando no llorar, y esperaba que al menos Darrell quedará libre.

Medio observo al señor Janick levantarse con una gracia que envidiaba, ella intento levantarse así una vez y quedo con un chichón en la cabeza, intento pensar en esas cosas, aun mirando el suelo, esperando que todos se fueran para poder llorar de nuevo.

De repente, el sonido de un golpe resonó entre las paredes, y Anabel no pudo evitar levantar la vista sorprendida.

El príncipe Janick había golpeado al príncipe Loick, solo una cachetada, pero nunca, nunca había visto que alguien lo golpeaba.

Darrell dejó caer su boca sorprendido, y algunos guardias y sirvientes se quedaron congelados mirando la escena.

El príncipe Janick miró al señor Loick con verdadera rabia en esos lindos ojos azules.

— ¡Eres un príncipe!— Gritó Janick— Y el deber de la familia real es asegurar el bienestar de su gente— Respiro agitado y luego miró a Anabel y regreso a mirar a Loick que lucía como si quisiera entender que nueva especie era lo que estaba frente a él— Se supone que quieres demostrarme que estaba equivocado con Chase, pero sé que él al menos hubiera hecho caso a una niña que llora preocupada por su madre, si para usted ser un príncipe es dar órdenes e ignorar a su gente, creo que prefiero estar bajo el supuesto hechizo de Chase y no aquí. 

Anabel estaba confundida. ¿De verdad ese era el deber de la familia real? Porque estaba segura que era primera vez que lo escuchaba. ¿Y quién era Chase y de que hechizo hablaban? 

Las sirvientas miraban conmovidas al señor Janick, hasta los guardias, y Darrell parecía aún demasiado anonadado como para cerrar la boca, así que todos saltaron cuando Loick grito:

— ¡Guardias!

Anabel cerró los ojos, y se dijo que si golpeaban al príncipe Janick, ella iba a gritar y defenderlo, después de todo, era primera vez que alguien la defendía a ella, a las personas como ella.

Darrell se puso en posición, y ella estaba segura que era para defender y no para obedecer, hasta los guardias se miraban, dudando.

— ¡Guardias! ¿Acaso no escuchan?

El joven príncipe se mantuvo firme, miró de reojo a su alrededor pero no se movió, y no se mostró asustado, ni sus manos temblaban ahora.

Pero el señor Loick miro al príncipe Janick y de repente, como ser golpeado fuera lo más normal del mundo, le sonrió.

— Perdón, amor, parece que están sordos— Y miró a los guardias que estaban aún más confundidos— ¡Guardias! ¡Sirvientes! ¡El que sea que no esté sordo! Traigan a un maldito curandero, no, mejor un médico, traigan a un médico y que vean a la madre de la niña, apresúrense.

Anabel abrió los ojos como platos, y Darrell parecía estar peor que ella.

El señor Janick relajo sus hombros, y entonces sonrió, una sonrisa tan cálida que Anabel estaba que se echaba a llorar de nuevo, entre agradecida y cautivada.

— Gracias— Dijo Janick a Loick.

Y sorprendentemente el príncipe Loick sonrió de vuelta, como si eso significara todo para él, una sonrisa que nunca había visto, como si de verdad, de verdad estuviera contento.

Anabel no podía dormir luego de tal sorpresa, un médico realmente había venido, había dejado medicinas y examinado a su madre, también le inyecto algo que hizo que se dejara de quejar, aun le asustaba la cara que puso Darrell después de hablar con el doctor, pero para ella, tener un médico era como un milagro, incluso dijo que vendría en unos días más a ver qué tal iba todo.

Los rezos habían servido, los milagros si pasaban. 

Sujeto el pequeño frasco con medicinas con fuerza, con miedo de descubrir que todo era un sueño y verlo desaparecer, pero cada vez que abría los ojos, el frasco seguía en sus manos, de repente, se dio cuenta de que no le había dado las gracias al príncipe Janick, decidida, salió sigilosamente de su habitación, dejando el frasco bien escondido entre sus mantas. 


Janick se acomodó en la esquina de la cama, el cuarto era tan ridículamente grande que le asustaba que alguien aparecer en algún rincón, estaba vacío y Loick, pues había insistido en que dejará de usar su título de príncipe, le había prometido ir de compras para decorarlo. Estaba seguro de que nunca se sentiría cómodo comprando algo en este reino, la gente fuera y dentro del reino, lucia tan cansada, hambrienta y sucia que se sentía la peor persona del mundo si usaba dinero en algo que realmente no necesitaba.

Recordó a la pequeña de ojos azul oscuro que lloraba por su madre, recordaba la respuesta cortante de Loick, y odiaba saber que afuera de los reinos que conocía, había reinos como este, por supuesto sabía del Reino de Theo desde hace tiempo ¿Pero y si había más? ¿Y si otras personas en reinos más bajos estaban igual de mal? 

La conciencia de Janick no lo dejaba dormir, y por supuesto, el miedo, quería centrarse en estas preocupaciones antes de pensar en que estaba bajo el mismo techo que Loick, el loco de Loick que no dejaba de llamarlo por sobrenombres que le revolvían el estómago, que rosaba su mano, su brazo y su pierna como si fueran íntimos, había asegurado la puerta hasta con sillas solo por si Loick planeaba hacer una visita nocturna.

Así que estaba allí en silencio, pensando en que locura estaban haciendo sus hermanos, sus padres, Chase, cuando tocaron la puerta, se levantó de un salto, asustado, intentando escuchar con atención, volvieron a tocar, y luego la perilla se movió como si alguien intentara abrirla.

— ¿Q-quien está allí?

—Ah ¡Soy yo! Anabel, señor Janick, quería darles las gracias.

Janick corrió a la puerta, intentando apartar las sillas y mesas que eran sus obstáculos.

— Dame un momento, enseguida abro.

Luego de unos minutos por fin pudo abrir la puerta, se aseguró en mirar a ambos lados antes de cerrar la puerta con la pequeña dentro de su habitación.

— ¿Vino el medico verdad?

Anabel asintió feliz.

— Lo hizo, y dio medicinas, de esas carísimas, y también la inyecto, con esas cosas puntiagudas, no como un cuchillo, más delgadito.

Janick rio, feliz del como la pequeña quitaba sus preocupaciones, se acordaba de él, hablando con sus hermanos, con ellos escuchando pacientemente como decía nada y todo a la vez, como lo miraban como si fuera lo más importante del mundo, y como eso era suficiente para hacerlo sentir seguro.

— Me alegro mucho, entonces… tendrás un hermano menor.

— Si, mamá aún está pensando un nombre, pero dice que lo pensará bien porque quiere que signifique algo lindo.

— Oh, ¿Y qué significa mi nombre?

Anabel inclino la cabeza como pensando duramente la respuesta.

— Ella dice que lo puso pensando que significaba amable, pero luego yo busque y creo que eso no significa, mi mamá se enojó así que escondí el libro para que nadie sepa que mi mamá se equivocó.

Janick rio.

— Que buena niña eres, te diré un secreto.

Janick se acomodó en una esquina de la cama y Anabel lo siguió sentándose a su lado, sonriendo, como si estuviera diciendo algo importante.

— No sabría decirte que significa mi nombre, pero mi madre lo puso en honor a su amiga de la infancia, ella creyó que su tercer parto tendría una niña y cuando nací, se negó a cambiar de idea de ponerme ese nombre, recuerdo que algunos niños se burlaron de mí porque mi nombre era femenino, así que mi padre registro el nombre para ambos géneros, creo que eso se le llama abuso de poder, pero estoy muy feliz de que haya hecho eso. 

Anabel lo miró boquiabierta.

— ¿Tu padre puede hacer eso? No sé si me sentiría muy cómoda viendo a un niño llamado Anabel… — Sacudió la cabeza— Olvide eso ¡Su papá es un rey! Debe ser genial vivir con un rey.

Janick asintió.

— Si, puede ser difícil, pero para mí ha sido una vida fácil.

Y no pudo evitar mirar con tristeza la camiseta harapienta que la pequeña usaba de pijama, el cómo su cabello castaño parecía sucio y seco.

¿Por qué no existían leyes para defender a niños como ella? ¿Por qué no había una ayuda económica para estas familias? ¿Por qué no había un maldito comunión repartiendo comida y botellas de agua para ellos? ¿Qué rayos estaba haciendo este reino permitiendo que pequeñas como ella crecieran en malas condiciones y tuvieran que llorar por no tener dinero para medicina? ¡Medicina, por los Dioses! Algo que debería ser derecho de todos y que en cambio lo tenían pocos, recordaba a su reino, los proyectos para evitar estos problemas, ideas que habían hecho entre todos en discusiones familiares, ideas que permitían que caminaran por su reino y nunca ver una situación como esta, era posible y sin necesidad de grandes sumas de dinero ¿Por qué rayos Theo estaba tan mal? 

— ¿Es muy raro que venga un médico a verlas?

Anabel lo miró como si tuviera dos cabezas.

— Los médicos no ven a personas como nosotros— Susurro como si compartiera otro secreto— Ellos cobran mucho y solo ven a la familia real, los curanderos nos ven, pero ellos solo dan hierbas y cosas naturales, no tienen medicina de verdad, de esa embotellada.

Janick tuvo que apretar sus labios, recordando el bono monetario para medicamentos y los médicos por turnos de Arysta, recordando los médicos voluntarios y la farmacia publica en su reino.

¿Qué rayos tenía a Theo tan mal administrado?

— ¿Por qué no se van de aquí?

— ¿Irnos?

— A Krusma, a Arysta, estoy seguro que los recibirán, tendrán techo asegurado, comida, trabajo, medicina, todo lo que necesiten.

Anabel lo volvió a mirar, ahora como si le hubiera crecido una tercera cabeza.

— No podemos salir.

— ¿Qué? ¿Por qué?

— Hay que pagar mucho para salir del reino, además de un carruaje, no tenemos ese dinero, nadie nunca logra juntarlo.

— ¿Dinero para salir? ¿Necesitan dinero para salir?

— Claro, hay que pagar pasaje.

Ambos saltaron cuando volvieron a tocar la puerta, el pulso de Janick iba a mil por hora.

— ¿Quién es? — Gritó con normalidad, más para aparentar seguridad que por que realmente lo sintiera.

— Soy Darrell, príncipe ¿Puedo pasar?

Janick suspiró aliviado.

— ¡Claro, adelante!

Darrell parecía confundido al ver a Anabel allí.

— Anabel ¿Por qué estás aquí? 

E inesperadamente se apresuró a alejarla de la cama y de él, llevándola al otro extremo.

— Te dije que no puedes entrar a habitaciones de otras personas, a tu cama, ahora, te iré a ver después y espero que estés dormida.

— Lo siento, Darrell, quería darle las gracias al señor Janick.

Janick sonrió.

— No necesitas decime señor, Anabel, Janick está bien, y tampoco agradecerme.

— ¡Pero de todas formas gracias señor Janick… ah…Janick!

— No te preocupes, y has caso a Darrell, es tarde y deberías estar durmiendo.

Anabel se fue despidiéndose con la mano y Janick se sorprendió ante la mirada desconfiada que Darrell le estaba dando.

— ¿Estuvo aquí mucho tiempo?

— Mmm, no, unos minutos.

— ¿Vino por si sola?

— Sí, claro que si… ¿Para qué iba a buscarla? ¿Qué pasa? —Janick frunció el ceño mirando a los ojos desconfiados de Darrell, y tuvo nauseas de la idea que Darrell tenía, y luego vino la rabia, se sentía ofendido, demasiado ofendido— Nunca jamás tocaría a una niña, Darrell, y por si no lo sabes estoy casado, soy fiel a mi esposo.

Darrell bajo la mirada avergonzado.

— Lo siento, príncipe, lo apoyo pero no lo conozco, y Anabel…ella es como un familia para mí y con Sasha enferma es mi deber cuidarla, es una niña, demasiado inteligente pero muy curiosa e ingenua…usted no sabe cómo son las personas que visitan este lugar.

Y lo miro y Janick supo cómo eran, personas crueles capaces de abusar de los sirvientes, de las niñas.

— Oh, santo cielo… ¿a ella no le han hecho nada verdad? — Su voz tembló de temor por la dulce pequeña, Darrell lo percibió y se acercó nuevamente, volviendo a tener una mirada amable. 

— No, no, hemos cuidado de ella con especial cuidado…pero por eso mismo casi no hay niños en el reino…no es como si fuera mejor afuera… pero Sasha es la única familia que tiene y no quiere alejarla…

— ¿Y su padre?

Darrell negó.

— Sasha no habla de eso… ella llego aquí con ella pequeña…así que…seguramente en otro lugar.

Janick no entendía muy bien eso, había muy pocas madres solas en su reino, y la mayoría eran viudas, había estrictas de responsabilidad de ambos padres con sus hijos.

— ¿Al menos vino el medico verdad?

Los ojos de Darrell se redujeron de tristeza y miraron el suelo.

— Si… aunque demasiado tarde…

— ¿Qué? ¿Por qué? ¿Va algo mal con el bebé?

Darrell negó.

— No es el bebé, príncipe, es Sasha— Tragó y luego continuo— El medico cree que Sasha no resistirá el parto…. 

Y Janick sintió como si el cielo se cayera, pensaba en la pequeña, la pequeña que pronto iba a ser hermana mayor, y que pronto no tendría madre.

Oh, Dioses, que tipo de vida sería esa en este reino.


Tanto tiempo, si seguían mi historia desde antes, gracias por seguirla a este nuevo blog, si no es así, gracias por haber empezado a leerla.

Lamento la tardanza en este capítulo, estoy ordenando bien las ideas para poder continuar con otro libro de la pareja de alguno de los hermanos de Janick, así que necesito que está historia no quede incoherente, no se si me entienden.

Feliz día de San valentín.

Nos vemos pronto. 


21 comentarios:

  1. me gusta tu historia descargue los capitulos anteriores es excelente síguela

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  2. Oh!!! Janick así se hace!! xexexe me encanta como escribes y sobre todo me encanta tu historia, saludos y feliz día del amor y de la amistad!!

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  3. Muchas gracias por seguir esta linda historia, estoy al pendiente de ella.

    Saludos.

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  4. Muchas gracias por continuar con la hisoria. Descarga los capítulos anteriores y empece a leer por dónde me quedé anteriormente. Cada vez se pone mejor.

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  5. Muchas Gracias por continuarla, me encanta esta historia!!!! Escribes super lindo y eres muy creativa. La historia es super original, al menos no habia leido nada parecido. Muchas Gracias por compartir.
    Feliz Dia para ti y todos los que te seguimos!!!!

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  6. Bueno q decir estuvo genial por eso ezperamos el siguiente.con cariño fabi

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  7. Muchísimas gracias por el libro y por este capitulo espero el libro terminado estoy impaciente

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  8. me gusto mucho! gracias por compartirla!

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  9. Gracias por el libro!!! No he empezadoo a leerlo, pero tiene una pinta genial

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  10. Muchas gracias por continuar con el libro...Yo tambien espero a que lo termines y leerlo de un tiron.

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  11. Hoy encontré la historia y te juro que me encanto, me lo leí todo de golpe!
    Ahora esperare ansiosa el próximo capitulo!
    Saludos!

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  12. SUPER FELIZ DE UN NUEVO CAPI... YA ESTABA PERDIENDO LAS ESPERANZAS JAJA
    GRACIAS POR COMPARTIR YUKIMA, ANSIO VER COMO "RESCATAN" AL MIMOSO, ESPERO POR FIN CONFIESE SU AMOR A CHASE...

    BESOS!!

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  13. Muchas gracias como todos los demás capítulos me encanto hasta pronto

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  14. Gracias por seguir escribiendo!
    Me encanta esta historias!!!!!!

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  15. Gracias por tis historias. Son geniales

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  16. Gracias por tis historias. Son geniales

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  17. Que ilganas tenia! Y me a costado encontrar el cap! Muchuiisimas gracias

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  18. por favor continua! llevo meses en tensión T_T

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  19. Espectacular, gracias por continuar con la historia. Besos.

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  20. Gracias por la historia, me encanta.
    Me moria de ganas de saber lo que les pasaba

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  21. Yo lo empecé a leer en wattpass y bajé de aquí los capítulos en pdf. Me atrapó la historia. Te felicito, sos una excelente escritora. Por favor sigue escribiendo hasta el final, no la cortes. Saludos

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